Literatura LGTB a lo largo de la historia, del mito griego a la novela actual

La novela LGTB en la historia

En la actualidad encontramos numerosos ejemplos de literatura LGTB. Un catálogo que es ejemplo de los muchos cambios sociales que hemos vivido en los últimos siglos y décadas. Sin embargo, aunque en estos tiempos estas obras se han convertido en un componente igual que otro en muchas librerías, no son las primeras. De hecho la historia ha sido testigo de cómo numerosos autores han incorporado elementos de este género en sus páginas.

Desde los mitos de la antigua Grecia el mundo de la literatura ha asistido a distintas obras en donde un componente homosexual ha sido inherente a sus narraciones. Tampoco hay que olvidarse de otros eventos en la historia de este género como es Orlando, de Virginia Woolf. Hoy queremos ofrecerte una pequeña clase de historia en la que podrás conocer la evolución de este tipo de obras.

¿Quieres acompañarnos? ¡Te invitamos a un viaje en el tiempo!

1.- Literatura LGTB en la antigüedad
2.- Cambio de paradigma
3.- Literatura homosexual en el Renacimiento
4.- Literatura LGTB en los S.XVIII
5.- Regresión en el S.XIX
6.- S.XX, auge y expansión de la literatura LGTB
7.- Literatura LGTB en la actualidad


Literatura LGTB en la antigüedad

Como todo, la literatura LGTB tiene un origen. Hay quienes ven en algunos mitos egipcios las primeras señas de género, caso de José Manuel Cotilla, quien su tesis doctoral cita a la historia de la lucha entre Seth y  Horus como ejemplo de los comienzos de este tipo de obras. Sin embargo, es en la Grecia Clásica en donde encontramos fragmentos bastante claros en donde se habla de relaciones homosexuales.

Si acudimos a la mitología helena, encontraremos la historia de Ganímedes, hijo de Tros (señor de Troya) que enamoró al mismísimo Zeus. El dios supremo quedó prendado de los músculos del nieto de Erictonio cuando lo vio bañarse en un río junto a sus amigos. Una pasión que terminaría con el rapto del joven que acabaría en el Olimpo haciendo las delicias de sus habitantes, quienes se regocijaban en su belleza.

El mito de Apolo y Jacinto también ilustra otro ejemplo de relaciones homosexuales en la literatura de la Antigua Grecia. En esta historia de nuevo un dios queda prendado de un mortal, llegando incluso a desatender sus obligaciones divinas. Otro ente supremo, Céfiro, también quedaría prendado de este joven, dando lugar a un triángulo amoroso entre tres hombres.

Mención aparte merece el mito de los andróginos, seres que albergaban en su cuerpo genitales masculinos y femeninos. Estos intentaron invadir el Olimpo, causando la ira de Zeus, quien les lanzaría un rayo dando origen al hombre y a la mujer (quienes pasarían toda su existencia tratando de encontrar a su otra mitad). De nuevo, el componente LGTB está incluido en esta historia ya que algunos de estos “protagonistas” tenían dos miembros del mismo sexo, lo que explicaría el amor homosexual.

Cambio de paradigma

Si en la Grecia Antigua la  literatura no tenía complejo alguno a la hora de narrar relaciones homosexuales, la Edad Media trajo un cambio de paradigma. Un ejemplo lo encontramos en Gudmundar Saga, en donde se nos describe un acto de sodomía como una terrible violación que recibe un sacerdote por parte de unos bufones.

Otro ejemplo de la persecución de las relaciones homosexuales es el Liber Gommorrhianus, redactado por un monje llamado Petrus Damianus, quien utilizó por primera vez la palabra “sodomía”. Un concepto con el que religioso iba a definir todos aquellos encuentros íntimos que no tuvieran como finalidad la reproducción de la especie (motivo por el cual también encuadra las parejas lésbicas dentro de este abanico, al igual que el onanismo).

El Liber Gommorrhianus puede considerarse la primera obra cristiana (sin contar la Biblia) que condena de forma clara la homosexualidad y cualquier relación carnal que no tenga la reproducción como fin. Un claro ejemplo de cómo la Edad Media supuso un cambio en el paradigma literario que durante la Antigua Grecia no había tenido problema en hacer alusiones directas a relaciones de este tipo.

Literatura homosexual en el Renacimiento

El Renacimiento supuso una gran apertura cultural, aunque siempre observando de reojo la atenta mirada de las autoridades religiosas, quienes seguían ejerciendo un gran poder. De esta forma nos encontramos numerosas referencias a relaciones homosexuales en obras de esta época, aunque de forma indirecta por temor a caer en la censura de estos tribunales.

Sin embargo, sí que encontramos referencias a parejas homosexuales en obas como Eduardo II, de William Shakespeare, en donde el autor inglés hace referencia al amor que el monarca profesaba a Gaveston. Un capítulo en la vida de este rey del que también habló Christopher Marlowe en su obra La vida de Eduardo II de Inglaterra.

También en Inglaterra encontramos los versos de John Donne, quien en su poema “Safo a Filenis” encontramos una referencia positiva a una relación lésbica y que ejemplifica un claro ejemplo, también, de la poesía erótica. Pero no solo las islas británicas asistieron a un resurgir de la literatura homosexual, en Italia podemos encontrar otros ejemplos de la amplitud cultural que trajo el Renacimiento.

En concreto podemos hablar de Antonio Rocco, autor de L’Acibiade fanciullo en donde se aventuraba a hacer una defensa de las relaciones sodomitas y devolver la visión positiva que de ellas existía en la Grecia Clásica. Esta obra tuvo que ser publicada de forma anónima, por razones obvias.

Literatura LGTB en los S.XVIII

Los tiempos siguieron avanzando, la religión fue perdiendo peso en el poder, pero sin embargo esto no se tradujo en el peso que varios de sus prejuicios tenían en la sociedad. La homosexualidad seguía arrastrando numerosos estereotipos y, en su mayoría, todos malos. ¿Solución? Al igual que en el renacimiento las referencias a la temática LGTB seguían siendo de forma indirecta.

Mathe G. Lewis es un ejemplo de cómo el deseo homosexual de algunos protagonistas en la literatura se intentaron hacer pasar desapercibido. En concreto hay que acudir a la obra El Monje en donde vemos cómo el protagonista empieza a sentirse atraído por un joven con unas características muy cercanas a las  de una mujer, por lo que en cierto modo de “heterosexualizan” estas pulsiones.

Regresión en el S.XIX

Oscar Wilde, autor de la obra Teleny

La ascensión de la clase media en el S.XIX y sus ganas de aparentar ser familia de bien provocaron un descenso, todavía mayor, en la literatura homosexual. De nuevo se criminalizaron las relaciones de este tipo y un ejemplo es el de Oliver Twist en donde encontramos cómo el personaje de Fagin enseña a su banda de niños algunas técnicas un tanto especiales para poder acercase a sus víctimas antes de robarles.

De esta forma los homosexuales se presentaban como un grupo de hombres a quienes no les importaba acostarse con niños con tal de calmar sus deseos. Por suerte el final del S.XIX dio síntomas de cambio, el punto de inflexión, tal y como asegura Cotilla, es Teleny, escrita por Oscar Wilde. En ella asistimos a la historia de un pianista que se convierte en el deseo de Camille de Grieux, quien lo conquistará y le mostrará un nuevo mundo repleto de placer.

Wilde no escatima en detalles dentro de las páginas de Teleny, por lo que esta novela ha sido catalogada como pornográfica. Sin duda, un punto de inflexión al que siguieron otras obras del mismo autor como El retrato de Dorian Gray  en donde la homofobia se tilda como “enfermedad del medievalismo”.

S.XX, auge y expansión de la literatura LGTB

Como ya se ha dicho, a finales del S.XIX ya empezaron a vislumbrarse algunos cambios en la literatura LGTB. Una evolución que seguiría en el S.XX en donde podemos ver cómo la visión de los personajes homosexuales cambia rápidamente con el pasar de las décadas de este siglo. A principios del mismo estas relaciones se presentan como un camino de tortura en donde no se condena a aquel que siente estos deseos pero se le presenta como alguien abocado a un futuro infeliz al no poder reconocerse a sí mismo.

En busca del tiempo perdido, obra de ficción con aspectos autobiográficos, escrita por Marcel Prost, nos presenta algunos ejemplos de esta temática. Es el caso de Robert Saint-Loup, quien se presenta como todo un galán y un mujeriego. Sin embargo, este terminará enamorándose de un hombre a quien incluso calificará como “el amor de su vida”.

A medida que avanza el siglo encontramos otros ejemplos más atrevidos como Orlando, de Virginia Woolf, en donde conocemos de primera mano a un hombre que cambia de sexo y que experimenta en sus carnes relaciones con otro personaje masculino (una vez convertido en mujer). Los tiempos seguirían cambiando y poco a poco la homosexualidad dejaría de ser un delito en algunos países como Inglaterra que despenalizaría estas relaciones en 1957 a través del Informe Wolfeden.

En el caso de España también encontramos algunas referencias a las relaciones homosexuales en el S.XX como son los sonetos del amor oscuro escritos por Federico García Lorca y en donde daba rienda suelta a sus deseos más íntimos. De nuevo encontramos la presentación de este tipo de amor como un camino hacia la infelicidad.

La mitad del S.XX también traería otros ejemplos de novela LGTB como A sangre fría en donde si bien la trama principal gira en torno a un asesinato, encontramos elementos de este tipo de literatura. Como sabrás las páginas de este libro nos narran las investigaciones de Truman Capote (autor que no escondía su homosexualidad). Un trabajo en el que tuvo que hacer frente a los recelos de una sociedad rural, anclada en el pasado, que no le puso las cosas fáciles a la hora de conocer los  detalles en torno a los que giraban el suceso que marcó esta novela.

A finales de este siglo ya se advertirá una apertura de la sociedad hacia la literatura LGTB y en la década de los 80 asistimos a la creación de obras como Poderes terrenales, de Anthony Burgess. Una novela protagonizada por un artista homosexual y en donde se normaliza este tipo de relaciones sentimentales y eróticas. Unas páginas en donde asistimos a un encuentro entre las profundas creencias religiosas y la liberalización total del amor gay.

Literatura LGTB en la actualidad

Y llegó el S.XXI y con él grandes cambios en la sociedad, como por ejemplo la legalización del matrimonio homosexual y la posibilidad de que estas parejas adopten. Una nueva perspectiva que ha permitido la proliferación de la literatura LGTB, tanto permitiendo tramas en donde el personaje principal se siente atraído hacia personas de su mismo sexo hasta la inclusión de personajes con estas orientaciones.

De hecho la literatura LGTB se ha convertido en un instrumento de cambio social en donde gracias a las páginas de diversas obras como Clara, mami y mamá se puede explicar a los más pequeños algo tan normal como es el concepto de familia y la diversidad que abarca.

¿Te ha parecido interesante este artículo?

[Total:2    Promedio:5/5]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

68 + = 77